El Ayuntamiento y la Escuela de Arte El Cuervo Blanco han desarrollado el proyecto con la participación de más de un centenar de alumnos y alumnas
La Escuela de Arte El Cuervo Blanco, en colaboración con el Ayuntamiento de Ansoáin, ha impulsado una nueva fase del proyecto “Plaza Viva”, una intervención artística comunitaria que convierte el suelo de la plaza en un espacio de juego, movimiento, creatividad y encuentro.
El proyecto se desarrolla en la calle Sakanpea, en una zona abierta de encuentro del pueblo. Se trata de un espacio muy transitado por familias, niños, niñas y vecindario, por lo que la intervención busca reforzar su uso como lugar vivo, inclusivo y compartido.
La primera fase de “Plaza Viva” se puso en marcha en 2020-2021, en el contexto posterior al confinamiento provocado por la pandemia. En aquel momento, aunque la infancia ya podía volver a salir a la calle, muchos espacios habituales de juego seguían precintados. A partir de esa situación, surgió una pregunta sencilla: si no se podía jugar en los lugares habituales, ¿por qué no convertir el propio suelo en un espacio libre de juego?.
Un proyecto nacido desde la mirada de la infancia
“Plaza Viva” fue impulsado por Itxaso Razquin, directora artística y pedagógica de El Cuervo Blanco, y desarrollado junto al alumnado de la escuela.
El resultado fue la creación de un gran circuito lúdico de más de 600 metros cuadrados, compuesto por diferentes juegos, recorridos y propuestas que invitaban al movimiento, la exploración y la creatividad.
Con el paso del tiempo, el uso constante del espacio y las inclemencias meteorológicas habían desgastado parte de la intervención. Por ello, el Ayuntamiento y El Cuervo Blanco han impulsado ahora su recuperación y ampliación, conservando algunos de los juegos originales e incorporando nuevos hasta hacer un total de diecisiete.
Trabajo en el aula y en la calle
La nueva fase del proyecto comenzó en enero con un trabajo previo dentro del aula. Durante varios meses, el alumnado, más de cien niños, niñas y jóvenes, reflexionó sobre el espacio, trabajó ideas, diseñó propuestas y debatió qué elementos anteriores debían mantenerse y cuáles podían renovarse.
Las intervenciones directas en la calle comenzaron aproximadamente dos semanas antes de Semana Santa. Desde entonces, el trabajo ha combinado las sesiones en el aula con las salidas al espacio público para pintar los juegos.
Siempre que el tiempo lo ha permitido, los grupos han salido a trabajar directamente en la calle. En las semanas de lluvia, el trabajo continuó en el aula mediante reuniones, dinámicas colectivas y tareas de diseño. Para el proyecto, ambas partes forman parte del mismo proceso: pensar, crear y transformar el espacio de forma compartida.
Un espacio para todas las edades
Esta nueva fase refuerza el carácter inclusivo e intergeneracional de “Plaza Viva”. La intervención no está pensada únicamente para la infancia, sino también para personas mayores, personas con diversidad funcional y usuarias de los espacios cercanos, como el centro de día o el gimnasio al aire libre de la zona.
Además de favorecer la movilidad física, los nuevos circuitos permiten trabajar otras capacidades como la memoria, la atención, la observación, el conteo o el reconocimiento de colores, formas y recorridos.
El proyecto cuenta con un cartel informativo con código QR. A través de este código, las personas podrán acceder a la presentación de la intervención y consultar propuestas e instrucciones para interactuar con los diferentes circuitos.
No obstante, la instalación se plantea como un espacio abierto. Las indicaciones funcionan como punto de partida, pero cada persona podrá recorrer, interpretar y utilizar los juegos de forma libre.
Con esta actuación, el Ayuntamiento de Ansoáin refuerza el valor del espacio público como lugar de convivencia, juego, creatividad y cuidado comunitario. La iniciativa sitúa el arte como una herramienta para mejorar la vida cotidiana y generar espacios más accesibles, participativos y habitables.